The alchemist

The alchemist

Haritz Rodriguez: Su mayor trauma infantil es no haber recibido nunca un Quimicefa como regalo de cumpleaños. Sus padres temían que pudiera hacer explotar la casa. Así que tuvo que conformarse con papel y lápices, la plastilina, el Escatrón y algún que otro Mecano. En Internet encontró la forma de experimentar sin arriesgar la integridad de las personas que le rodean. El ordenador es su laboratorio y, a lo sumo, puede llegar a destrozar una web como consecuencia de su búsqueda de la piedra filosofal. Consciente de su peligro, se asegura siempre de hacer copias de seguridad. Esboza, dirige y ejecuta las historias que se van a contar.
The herbalist

The herbalist

Rebeca Rodríguez: Con una paciencia infinita, es la persona ideal para tratar la mentes fantasiosas como la del alquimista. No en vano fue formada en magisterio infantil. Ella es quien equilibra la balanza entre lo alocado y lo racional. Lleva los libros de cuentas y pone un poco de orden en el caos creativo de la casa. Sus infusiones son capaces de tranquilizar a cualquier persona, o bien para estimular su creatividad. Los ingredientes que más utiliza: Mandrágora para los soñadores, y belladona para los excesivamente impulsivos. En muy pocas ocasiones, pero en alguna, ha echado mano de la cicuta.